Es la primera pregunta que me hacen casi siempre. No te voy a dar una cifra genérica, porque sin saber qué necesitas sería engañarte. Lo que sí puedo contarte es de qué depende el precio, para que entiendas cualquier presupuesto que te pasen.
Lo que más influye
- Cuántas cosas tiene que hacer. No es lo mismo una agenda de citas que una app con agenda, cobros, informes y área de clientes.
- Quién la usa. Si hay varios tipos de usuario con permisos distintos, como el equipo, los encargados y los clientes, hay más trabajo.
- Con qué se conecta. Pagos online, programa de facturación, calendario o correo. Cada conexión suma.
- Qué datos maneja. Los datos de salud, económicos o de menores piden más medidas de seguridad.
- El diseño. Una app con tu marca y pensada para tu forma de trabajar lleva más tiempo que una plantilla.
- Dónde funciona. Una app web sirve para todos los dispositivos. Si además tiene que estar en App Store y Google Play, el trabajo crece. Lo explico en esta guía.
Lo que se suele olvidar
Además de hacerla, una app necesita alojamiento, un dominio y, con el tiempo, pequeños cambios y actualizaciones. Pregunta siempre qué incluye el presupuesto después de la entrega.
Cómo pedir un presupuesto que puedas comparar
- Explica el problema con tus palabras y cómo lo resuelves hoy.
- Pide que el presupuesto venga por escrito, con el alcance, los plazos y lo que queda fuera.
- Pregunta cómo se va a probar la app durante el desarrollo y qué pasa después de entregarla.
Cómo empezar sin gastar de más
Lo más eficaz es empezar por lo que más tiempo te hace perder y dejar el resto para después. Una primera versión con lo esencial sale antes, cuesta menos y te enseña qué merece la pena ampliar.
Si quieres saber cuánto costaría lo tuyo, cuéntamelo y te paso una propuesta por escrito.
